Vamos
a emprender la búsqueda de un significado para el concepto “lo racional”, que,
en principio aparece como una frase aplicable a todo lo conocido a través del
pensamiento humano. Para este, lo conocido es aquello que puede mostrarnos una
razón de su existencia, y sólo una, de manera que no movilice a nuestra
conciencia hacia la incertidumbre. Bajo esta perspectiva, algo racional es lo
que nos da un conocimiento certero de su existencia.
Por
ejemplo, nuestros sentidos nos aportan un conocimiento certero de la existencia
de un objeto cualquiera en lo macro físico. Pero con la experiencia realizada
en la profundización del conocimiento de la materia, arribamos a un ámbito micro
físico que escapa a la influencia de nuestros sentidos para aportarnos un
conocimiento racional, y con este defecto fue necesario introducir la ayuda de
las matemáticas para poder observar las razones existentes en ese ámbito.
Pero
veamos de qué se compone este instrumento formidable llamado Matemáticas.
Consiste en un lenguaje simbólico diseñado mediante números y funciones, que
siguen determinadas reglas operativas. El cumplimiento riguroso de estas reglas
es lo que hace efectivo el empleo de este instrumento mental.
Se
pueden reconocer aquì, entre otros, dos campos de particular interés: el racional y
el irracional. En el primero, se encuentran los números enteros y las
fracciones decimales, que, sometidas al proceso del algoritmo de la división
entera, arroja un único resultado para cada fracción. Lo que es compatible con
la necesidad de un ámbito racional de obtener certeza.
El
segundo campo, llamado irracional, se obtiene aplicando al primero, el
algoritmo de la raíz enésima de números enteros y fracciones. En este caso, tal
algoritmo arroja resultados polares, es decir, un mismo valor, pero con
distintos signos para el caso de raíces pares, lo cual moviliza a la conciencia
del operador a aceptar una indeterminación en signo, o contradicción, hecho
este que representa un grado de incertidumbre.
Tanto
en la teoría del electromagnetismo como en la microfísica, resultó de
particular importancia el empleo del campo irracional de las matemáticas, lo
que puede facultarnos a pensar que en esos ámbitos puede no haber certeza en el
conocimiento, porque prevalece el campo irracional de nuestro instrumento matemático,
que no nos aporta una única razón, ya que es irracional o, también, no racional,
o contradictorio. La aparición del principio de incertidumbre de Heisenberg, en
Física Cuántica, apoya esa tendencia a la falta de certeza en ámbitos que no se
relacionan con la percepción sensorial. Lo que estaría insinuando que nuestra
concepción de lo racional podría estar originada en nuestra experiencia con los
sentidos, que como sabemos, es una experiencia de pequeña amplitud dentro de la
realidad toda, pero que se corresponde con un mundo macro físico, es decir,
compuesto por lo que está determinado a existir en una cierta dimensión y
manera, sin contradicción aparente.
Es
posible suponer entonces, que el mundo sensorial y su representación mental, la
racionalidad, constituyan una isla en un océano de realidad conformado de
manera contradictoria. Una isla que nosotros estaríamos tomando como referencia
para dimensionar el océano.
Asumiendo
como válida esta suposición, vayamos a considerar una razón numérica
cualquiera, y analicemos porqué razón constituye un determinado valor, que no
es contradictorio.
Tomemos
por ejemplo la razón 1/7, y operemos con el algoritmo de la división, lo que resulta:
0.142857142857….,
es decir, una única secuencia de infinitos dígitos decimales, que supuestamente
debería diferenciarse de cualquier otra. Pero no buscamos una secuencia, sino
un determinado valor no contradictorio. Este valor está a la vista y está dado
por su entero, que en este caso es cero, y sucesivas posiciones decimales que actuarán
como diferenciadoras de cualquier otro valor que podamos obtener por este
medio. Además, el signo de este resultado es único, y responde a la regla de
los signos aplicada a numerador y denominador, lo que resulta no contradictorio.
Obtenido
lo que buscábamos, parece conveniente volver a la secuencia de infinitos
dígitos decimales, para observarla con detenimiento. Lo que puede apreciarse es
que muestra una repetición cíclica de seis dígitos. Estos son: 142857.
Es
un hecho que despierta curiosidad, por lo que parece oportuno indagar màs a
fondo esta cuestión.
Cambiemos
sucesivamente el numerador de esta razón, y registremos sus resultados:
2/7: 0.285714285714….
3/7: 0.428571428571….
4/7: 0.571428571428….
5/7: 0.714285714285….
6/7: 0.857142857142….
7/7: 1.000000000000
8/7: 1.142857142857….
9/7: 1.285714285714….
Se
observa igualmente una repetición cíclica en sus decimales, que… ¡es siempre la
misma!!
Esto
significa que las infinitas razones con denominador 7, poseen en su resultado
decimal, el mismo ciclo que se repite incesantemente. Y en su parte entera un número
que va cambiando una unidad, cada siete unidades del numerador.
De
aquí podemos deducir que las infinitas razones con denominador 7 responden,
todas, a un mismo ciclo significativo. La diferenciación entre las distintas
razones es obtenida a través del entero, que aquí aparece como una especie de
nivel al que pertenecen 6 razones, y de la primera cifra decimal que funciona de
“enganche” al ciclo significativo común. Este ”enganche” distinto podría
interpretarse como una analogía que se establece sobre una base significativa
común.
Esto
nos estaría diciendo que, en los distintos niveles de realidad numérica, es
posible encontrar analogías significativas que pertenecerían a un significado
común, en forma de secuencia numérica, que tiene que ver con el denominador de
las razones en estudio.
Analicemos
ahora la base significativa común a partir de la palabra ciclo, que en idioma
griego significa circulo. Esta relación nos invita a disponer el ciclo
encontrado, en una forma circular, lo que nos conduce al siguiente esquema:
En
la figura, en el círculo blanco se han dispuesto las cifras constituyentes del
ciclo, y en el círculo verde se han dispuesto las razones que corresponden
según el punto de “enganche” con la primera cifra decimal del ciclo.
Se
observa que la suma de las dos cifras opuestas, circulando por el ciclo,
resulta siempre igual a 9, lo que es un hecho significativo que nos conduciría
a interpretar que esta disposición circular del ciclo es más “natural” que la disposición
lineal tradicional.
Por
otra parte, el hecho de que las cifras opuestas del ciclo sumen siempre 9, nos
hablaría del sostenimiento de un principio implícito, que podemos llamar “de
opuestos complementarios”. Opuestos porque las dos cifras que se suman son
geométricamente opuestas, y complementarios, porque en su suma, cada cifra se
complementa a 9 con su opuesta.
En
el círculo interior, de color naranja, se han efectuado las diferencias
algebraicas sucesivas entre las cifras del ciclo, tomadas de a dos, lo que
arroja los resultados indicados con su signo, los que resultan, cada uno, de
valor igual a su opuesto geométrico, pero de signo opuesto, y esto representa
la definición cabal de polaridad.
Está
demás decir que este ordenamiento armonioso, no es producto de la voluntad del
operador consciente que realiza la división. Por tal motivo debemos aceptar que
este orden inteligente es trascendente y configura un orden arquetípico que
gobernaría las relaciones matemáticas llamadas racionales, ya que, como el
lector puede comprobar, se encuentra en una infinitud de relaciones con otros
denominadores, a su modo particular, y en especial con números primos.
CONSECUENCIAS.
Las razones numéricas derivan de un
orden trascendente, y son reguladas por este.
Una
razón numérica no puede entenderse como una entidad separada. Posee conexiones
analógicas con otras razones, dentro de una gama que puede determinarse.
El
hallazgo de un orden arquetípico que regula naturalmente las relaciones en
números racionales, de manera trascendente, es decir, fuera de la influencia de
nuestra conciencia, nos facultaría a interpretar que las matemáticas son parte
de la estructura psicológica. Que esta a su vez se origina en un ámbito
trascendente, más allá del psicológico. Que el número, como decía Carl Jung,
puede ser considerado un arquetipo básico de la realidad.
Toda
razón numérica parece estar definiendo, no solo una cantidad, sino también una
cualidad dada por el orden arquetípico que la regula, y un nivel o ámbito
diferenciado por un numero entero, donde se aplicaría esa cualidad.
De
esta manera es posible comprender la coincidencia significativa de los cálculos
matemáticos con los procesos físicos que deseamos interpretar.
Establecer
relaciones por analogía, entre diferentes ámbitos de la realidad, puede ser un
método natural de análisis e investigación.