sábado, 16 de diciembre de 2017

EL MUNDO EN QUE VIVIMOS


Vivimos en un universo físico, del cual ya hemos reconocido algunos datos, desde el punto de vista científico: 1. No es infinito, porque si lo fuera, la masa que tendría tal universo sería también infinita, y entonces nosotros no podríamos mover nuestros cuerpos, debido a la inercia infinita que se opondría a ese movimiento. Esta deducción es debida a Albert Einstein, quien fue un científico confiable. 2. Si este universo no es infinito, debe poseer un límite físico, y, por lo tanto, deberíamos reconocer que está contenido en otro universo, también físico, pero sin masa, lo que es improbable desde el conocimiento de la Física. 3. La consecuencia inmediata de lo anterior, reconociendo que lo físico se corresponde con lo que nos muestran los sentidos, es que este universo tangible no estaría contenido en alguna otra parte de características tangibles. Es decir, no se encuentra en ningún sitio que pueda conocerse de manera tangible. 4. Si aceptamos eso, aun así, debe ser parte de un todo, por lo que su parte complementaria debería poseer características no tangibles. 5. Es lo que hemos encontrado en lo profundo de la materia, al estudiarla, y que nos condujera a reconocer la existencia de una dualidad partícula-onda en la composición de aquella. La acción como partícula se debe a su masa, que es en extremo pequeña, y la acción como onda se comprueba por fenómenos de difracción, sólo concebibles por medio de ondas. En ambos casos, la acción está representada por un numero constante, denominado constante universal de Planck. 6. Tanto en el caso de la partícula como en el caso de la onda, nos encontramos con el fenómeno de la intangibilidad, porque no responde a nuestra percepción sensorial. Son ambos inobservables directamente. Pero realmente existentes. 7. La realidad de su existencia se percibe de manera inteligible por medio del lenguaje matemático contenido en la Mecánica Cuántica. 8. Como la Matemática es un sistema inteligible de análisis, descubierto/inventado por el ser humano a partir del concepto de número, su empleo para observar lo profundo de la materia nos estaría indicando que, en ese ámbito, los entes estudiados, serían de un orden matemático, y, por lo tanto, intangibles. 9. Aquí podemos dilucidar qué es primero; el mundo tangible del cual surgirían las partículas intangibles que lo componen, o viceversa. La respuesta es obvia: el mundo tangible se compone, en origen, de partículas-ondas intangibles pero inteligibles, de un orden matemático, mientras que nuestros sentidos, también compuestos de la misma forma, nos aportan la sensación de tangibilidad producida por el mundo físico. 10. Debe existir entonces una mente de un orden matemático (o en general, simbólico), que crea el mundo intangible de partículas-ondas, y su complemento tangible que es el mundo que nos permiten percibir nuestros sentidos.

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