martes, 23 de mayo de 2017

UNA LÒGICA IRRACIONAL

En nuestro mundo racional, es posible identificar una cosa cualquiera que perciben nuestros sentidos, a la que pondremos el nombre A. Y decimos, A existe porque está representada por la cosa que recibió ese nombre.
Entonces, racionalmente aceptamos que A no puede no existir, porque está representada en acto por la cosa, luego, la negación de A que llamaremos no A, no existe en base a nuestra lógica racional.
Ahora haremos un ejercicio de abstracción, a través del cual nos desentendemos conscientemente de la cosa llamada A, para operar solamente con su representación, que es la letra A.
A continuación, sometemos a esta A, a un proceso de irracionalidad que está representado por la raíz cuadrada de A. Operando, en base a nuestro común conocimiento de las matemáticas, obtenemos un resultado que es:

                                                             + o - Raiz (A)

Que, se lee + o – raíz cuadrada de A, implicando este un resultado no contradictorio, lo que indica que Raiz (A) puede determinarse con cualquiera de los dos signos.

Hemos ingresado así a un campo no racional que en matemáticas se define como irracional, que significa lo mismo, pero donde A está representado por algo diferente de A y de manera no contradictoria, por ser independientes los signos. La conexión entre A y su representación, , es el algoritmo de la raíz cuadrada, el que se obtiene operando conscientemente. Por lo tanto, el hecho concreto A es “visto” por la conciencia, por medio de su representación dual, + o -√A, que es no contradictoria. Esto significaría que nuestros sentidos desarrollarían la traducción entre A y + o -√A, con una operación algorítmica.

Apliquemos ahora la conocida regla de los signos:


1ª regla:  más por mas es = más:
     
+Raiz(A)  * (+(Raiz(A)  = +A

2ª regla: menos por menos es = más:

-Raiz(A)  * (-Raiz(A))   = +A

3ª regla:  más por menos es = menos: 

+Raiz(A)  * (-Raiz(A))   = -A

Se observa que con las dos primeras reglas hemos retornado al campo racional, obteniendo el A inicial positivo. Lo que indicaría que para nuestros sentidos no habría contradicción sobre la existencia de +A.

Con la 3ª regla, en cambio, obtenemos la negación de A, (-A), que inicialmente habíamos considerado imposible desde un punto de vista racional.
Sabemos que las tres reglas aplicadas son inamovibles y absolutamente necesarias en las operaciones matemáticas, por lo que la operación efectuada y el resultado obtenido con la aplicación de la 3ª regla es correcto. Esto nos conduce a afirmar que la negación de algo concreto, tiene existencia real, dado que matemáticamente es posible. Pero la negación de algo, definido positivamente, es el complemento de ese algo, lo que agregado a la cosa de que se trata, la completa como un todo, y sin la cual no podría existir, ya que, desde un punto de vista lógico, nada existe de manera aislada y mucho menos aislado de su complemento. Y el complemento de algo no puede ser cualquier cosa sino algo que comparta la esencia de ese algo, pero con un signo complementario.
En consecuencia, la cosa que A representa, posee un complemento realmente existente que lo completa, que es -A. Es decir que en general todas las cosas concretas poseerían algo que las complementa para completarse.
Ahora bien, es obvio que no podemos percibir con nuestros sentidos a los complementos de las cosas concretas, como por supuesto tampoco al complemento de nuestro cuerpo. No obstante, desde esta lógica irracional deben existir, al menos en forma abstracta, porque matemáticamente se confirma su existencia.
¿Qué es lo que debimos hacer para reencontrarnos con +A partiendo del campo irracional? Debimos operar de manera no contradictoria a través de las reglas 1ª y 2ª, lo que nos sugiere que las cosas concretas surgirían de manera no contradictoria, que es el fundamento de nuestra racionalidad, lo que nos confirmarìa el hecho de que un mundo racional carece de contradicción.
En cambio, la regla 3ª nos dice que, para conectar con el complemento abstracto de algo concreto, es necesario operar contradictoriamente con nuestra mente. Esa conexión sólo puede ser con nuestra conciencia, ya que nuestros sentidos perciben solamente cosas concretas.
Pero, ¿Por qué razón sólo es posible una manera contradictoria de conexión con el complemento? Veamos, si operamos irracionalmente con -A, tendríamos el siguiente resultado:
                                                     + y - Raiz(A)                 

Que es un resultado indeterminado, por ser contradictorio, al no ser independientes los signos, por la necesidad de simultaneidad de los signos, lo que implica que el complemento de A, -A, no puede determinarse por sí mismo en el campo irracional, requiere el avance de un operador consciente que opere simultáneamente con los aspectos opuestos de esa contradicción, para que sea percibido en el campo irracional,  lo que no pueden hacer nuestros sentidos.  
De manera que la indeterminación de Raiz(-A) en el campo irracional impide que -A sea “visto” desde ese campo como un aspecto perteneciente a Raiz (A).
Por lo expuesto, para el hecho Raiz(A), que es el hecho representativo de los aspectos complementarios +A y -A, en la conciencia, sólo es posible percibir +A directamente, sin contradicción, pero no se puede percibir -A directamente, ya que se requiere actuar contradictoriamente con Raiz(A).
Así observamos que el nivel de Raiz(A) representaría al observador consciente, que puede percibir directamente hechos concretos representados por +A, sin contradicción, como es la función de nuestros sentidos, pero los complementos de esos hechos, representados por -A, son inconscientes de manera directa, por lo que se requiere el trabajo contradictorio para alcanzar su percepción consciente.
De lo manifestado deducimos que toda conciencia actuaría en un nivel irracional, el que es equivalente al ámbito psicológico.
Otra deducción importante, ya insinuada, es que todos los hechos concretos poseerían complementos abstractos reales (por lo inconscientes), a los que se puede acceder por una vía contradictoria de la conciencia. El ejemplo cabal en este sentido es el descubrimiento de la antimateria, que se realizó de manera abstracta con una deducción contradictoria consciente, hace 90 años.[1]


[1] Ver Paul Dirac.


NOTA: Este artìculo tiene como antecedente el titulado "La lògica de la raiz cuadrada", aquì publicado.


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